jueves, octubre 12, 2006

Palmira sin infamia desde la marcha

Palmira también sale a las calles
La mañana del 12 de octubre la Universidad del Valle, Universidad Nacional, comunidad en general, y el SENA de Palmira, marcharon por las calles de la ciudad atendiendo a la Jormada Nacional de Paro. A continuación reproducimos en su totalidad el comunicado de los estudiantes de la Universidad Nacional enviado a nuestro correo electrónico palmirasininfamia@yahoo.com.

COMUNICADO DE LA FEDERACION DE ESTUDIANTES DE AGRONOMIA Y CIENCIAS AFINES DE COLOMBIA (FEAC) UN-PALMIRA A LA OPINION UNIVERSITARIA

Como grupo estudiantil de la UN Palmira y en particular como estudiantes activos de la universidad pública, tenemos la obligación de pronunciarnos respecto a los recientes y más impactantes acontecimientos que sorprenden cada vez más a la comunidad colombiana.

El asesinato del estudiante de UNIVALLE Julián Andrés Hurtado el día 4 de octubre en las horas de la noche, quien era líder estudiantil tanto política como académicamente, es la corroboración (para quienes aún están o estaban incrédulos) de la persecución política y la represión a la que esta siendo sometido el pueblo colombiano, es el terrorismo de estado en su máxima expresión, expresión que es hiriente, destructora e inhumana, así como quienes la patrocinan y dirigen.

Es indignante y muy doloroso saber que 7 millones de colombianos reeligieron una política de guerra y muerte, una política encarnada en las armas como medio para solucionar los problemas sociales, porque no es un secreto que las balas son las enviadas a dialogar con aquel que manifiesta su inconformidad y propone soluciones diferentes a la solución del conflicto social que hoy vivimos. En este sentido, llenos de coraje y agobio nos atrevemos una vez más a rechazar la política de seguridad democrática por que sabemos y se ha evidenciado que ésta no es más que un proyecto genocida para con la clase popular del país y para con aquella persona que está en contra del gobierno vigente, además de ser una violación a los derechos humanos declarados internacionalmente.

De igual forma declaramos nuestra repugna y oposición rotunda para con el paquete legislativo, el cual incluye el Tratado de Libre Comercio que trae inmersas graves y nefastas consecuencias para el sector agropecuario; nos oponemos totalmente a la liquidación del Seguro Social porque atenta directamente contra la seguridad social colombiana, además de ser un paso más hacia la privatización de las entidades públicas, entidades que son del pueblo y para el pueblo.

Reivindicamos el 12 DE OCTUBRE día de la raza como una jornada de unidad del pueblo Colombiano, nos unimos con el ánimo más ferviente a la toma de tierras por parte del movimiento campesino e indígena del suroccidente como una muestra de resistencia y defensa de nuestra madre tierra, alzamos nuestra voz de humanos exigiendo el intercambio humanitario como el verdadero paso para la construcción de la paz y hacemos un llamado a la reflexión y sensibilización de la comunidad académica para que juntos, negros, mulatos, blancos e indios asistamos y participemos de todo corazón en esta justa lucha pues estamos cansados de este régimen autoritario que no brinda condiciones reales de vida digna enmarcada en la seguridad y justicia social, la soberanía y seguridad alimentaria.
HOY: reflexionemos, unámonos y marchemos!
La sociedad colombiana lo amerita!

martes, octubre 10, 2006

No existe un "proceso de paz" con los paramilitares


“El proceso de paz con los paramilitares…”, frase que tanto repite el gobierno y que “muy poco” se analiza, contiene términos que por sí solos evidencian una carencia de sentido conceptual.

Antes que nada, debemos entender que un Proceso de Paz se caracteriza no sólo por el abandono de las armas. Para que éste se lleve a cabo, es decir, para que realmente sea un Proceso de Paz, se deben discutir políticas encaminadas hacia la transformación social, en otras palabras, darle salida a los problemas sociales que dieron origen al conflicto armado que aún está latente.

Dejar las armas sólo “da” un poco de tranquilidad a los colombianos, mas no la paz. La paz se obtiene cuando no es necesario mendigar salud, empleo, educación, y comida; la paz llega cuando está acompañada de justicia social.

Y dentro del proceso llevado entre gobierno y jefes paramilitares, obviamente, no ha existido una intención verdadera de proponer políticas que mejoren la calidad de vida de los colombianos. Porque hay que recordar que el paramilitarismo siempre ha avalado al gobierno, a sus políticas. Para eso se creó, para defenderlo a sangre y fuego, masacrando e intimidando a opositores y críticos de las políticas gubernamentales, incluso, asesinando periodistas serios como el humorista Jaime Garzón que hoy tanto extrañamos.

Queda claro, entonces, que entre gobierno y paramilitares no existe “proceso de paz” alguno. Lo que vemos llevar a cabo es un proceso de desmovilización que, a la fecha, ha resultado fallido. La falta de todas las garantías necesarias para esclarecer la verdad, (para que todos los crímenes y colaboradores tanto políticos como financieros queden expuestos ante la opinión pública), es una constante de impunidad en una negociación donde el gobierno se muestra benévolo, bondadoso, y permisivo; mientras los jefes paramilitares se caracterizan por el descaro, el autoritarismo, y toda la arrogancia que surge cuando se pretende disminuir el grado de impunidad del proceso, o cuando sus innumerables tierras y bienes (producto de masacres, narcotráfico, y el destierro de millares de campesinos) corren el riesgo de ser expropiados para indemnizar a sus víctimas.



Pero hay otro aspecto que hace de este intento de desmovilización un proceso fallido. Los “paramilitares rasos”, aquellos que no gozan de rango o jerarquía, son pocas las garantías que van a tener para reincorporarse a la vida civil; en otras palabras, pagar servicios públicos, transportes, alimentar a sus familias, brindar educación a sus hijos, y talvez hasta pagar arriendo, por más que pretendan hacernos creer lo contrario, estas personas, en su gran mayoría, no van a tener un empleo estable que les permita resolver sus necesidades materiales, de la misma manera que millones de colombianos no encuentran cómo resolverlas.

¿Qué nos espera entonces? Vienen abriéndose camino “nuevos” grupos de paramilitares con una imagen renovada para cometer crímenes, así como también nos espera mucha, mucha impunidad.

"Centros Comerciales" y su influencia en los jóvenes palmiranos


El comercio y “lo actual”,”lo de momento”, siempre han estado articulados como estrategia de mercadeo. Por lo regular, es el comercio quien define la moda, las tendencias, los cantantes, y todo aquello que represente ganancia, lucro. Y en ello, la publicidad juega un papel esencial. Utilizando Radio y Televisión moldean gustos, tendencias, y hasta la personalidad de los jóvenes

Las estrategias publicitarias no están ni vienen solas. El moldeamiento de la personalidad está acompañado de espacios físicos que refuerzan y se lucran de este hecho. Nos referimos aquí a los Centros Comerciales, espacios donde las modas, los ritmos musicales, la comida, y los juegos electrónicos, se encuentran presentes afectando la cotidianidad de la juventud.

El Centro Comercial se ha convertido en un sitio de encuentro obligado para los adolescentes, para aquellos que desean pertenecer y ganar un espacio de reconocimiento entre sus contemporáneos; en otras palabras, los jóvenes buscan destacarse dentro de un estilo de vida diseñado y estructurado por campañas publicitarias, campañas estratégicas cuyo poder de persuasión es capaz de moldear, incluso, toda la estructura familiar, determinando prioridades y la forma como las personas se relacionan en sociedad.

Los Centros Comerciales actualmente se diseñan de tal forma que las personas no tengan necesidad de salir de ellos. Bares, discotecas, cines, restaurantes, almacenes, juegos mecánicos, etc., hacen de estos lugares ciudades artificiales, mundos virtuales tipo estrato seis donde no se refleja la pobreza ni los problemas sociales. Todo es bonito en el Centro Comercial, agradable para los jóvenes de todos los estratos que acuden a él y se alejan de la realidad. Los problemas no caben, no tienen lugar, en un estilo de vida moldeado para encajar en ciudades virtuales tipo estrato seis.

Los jóvenes no están de paso por el Centro Comercial. Están atrapados, inmersos en un rito cotidiano que rinde culto a la manipulación publicitaria, la cual se impone masivamente a través de los medios de comunicación.

Hay quienes dirán que los jóvenes tienen derecho a decidir y hacer parte del estilo de vida que se recrea en los Centros Comerciales, afirmando que esto hace parte del libre desarrollo de su personalidad. Debemos aclarar algo. Cuando los medios de comunicación prácticamente sólo promueven una opción a escoger, al tiempo que relegan, ocultan, o discriminan otras opciones, de lo que estamos hablando, entonces, es de “manipulación del desarrollo de la personalidad”, intervención sutil, pero efectiva, que provoca la pérdida de la autonomía y la posibilidad de ser diferentes, manipulación que pone la juventud al servicio de intereses privados que se encargan de definir su personalidad.

En esto recae, en gran parte, que los jóvenes cada vez estén más alejados de su realidad, que no les importe los conflictos y problemas que aquejan a su barrio, su ciudad, o su país, esto es más que obvio, pues ellos actualmente están fascinados viviendo en un mundo virtual, en un despampanante Centro comercial.

domingo, octubre 08, 2006

Institución Educativa San Vicente y el libre desarrollo de la personalidad

Resulta preocupante en la actualidad encontrarnos con retrocesos que atentan contra la diferencia, la diversidad, y el libre desarrollo de las personas, en este caso, de los estudiantes.

Hace aproximadamente 15 años atrás se hizo frecuente el empleo de la Tutela para casos donde los estudiantes eran expulsados de colegios y escuelas por el hecho de llevar “el pelo largo”, una abundante y libre cabellera, decisiones de los jóvenes que muy pocos padres comparten.

Con el desconcierto de muchos, las tutelas se fallaban a favor de los estudiantes, dando relevancia a una frase que se tomó los medios masivos de comunicación: “desarrollo de la libre personalidad”.

“Todos somos diferentes”, son las palabras que frecuentemente escuchamos pronunciar a profesores y directivos de las instituciones educativas. Palabras inconclusas, pues les falta agregar que en la gran mayoría de escuelas y colegios sólo se puede ser diferente cuando se deja de pertenecer a estos establecimientos.

¿Cómo podemos constatar lo anterior?
Hay un elemento importante que permite evidenciar esta situación. Nos referimos a un documento con posturas o ideologías que pueden llegar a mostrarse en contra del libre desarrollo de la personalidad. Es de vital importancia que nos remitamos a los manuales de convivencia diseñados por las instituciones educativas. En este caso, hablaremos del “Manual de Convivencia” de la Institución Educativa San Vicente, establecimiento de enseñanza de carácter público ubicado en la ciudad de Palmira.

¿Qué dice el Manual de Convivencia de esta institución?
Bajo la excusa de “portar el uniforme con dignidad” y “una presentación personal decorosa” se obliga a las estudiantes a homogeneizar su personalidad, diciéndoles que todas las alumnas deben llevar:

1.- “Uñas cortas, (…), se puede usar únicamente esmalte transparente o brillo”.
2.- “Cabello (…) sin cortes y/o tintes extravagantes”.

Lo anterior nos da argumentos para pensar que el uniforme del San Vicente, la dignidad, y el decoro, no combinan con la diferencia de las estudiantes. Obviamente muchos padres están de acuerdo con lo anterior, en otras palabras, que sus hijas sigan al pie de la letra lo impuesto por el Manual de Convivencia. Pero hay que anotar también que algunos padres de familia, así sean muy pocos, no piensan de igual manera, es decir, piensan diferente. Por tanto permiten a sus hijas usar el cabello, los aretes, y las uñas, de la manera que ellas deseen hacerlo o se sientan mejor, así no les guste tampoco a ellos. Y no por ello sus hijas dejan de ser “dignas” o personas “decorosas”. Se evidencia entonces que el Manual de Convivencia de la Institución Educativa San Vicente viola el derecho al libre desarrollo de las estudiantes.

Y hay algo más. Para este establecimiento educativo es causal de exclusión, de expulsión, el hecho de que alguna estudiante, por su “actuar en la vida”, termine en “un proceso judicial”, o “detenida por varios días”. Es necesario entonces hacernos una pregunta, ¿por qué en el San Vicente se asume que estar involucrado a un proceso judicial, o haber sido detenido, hace de las personas culpables de un delito? ¿Acaso no cabe la posibilidad de ser inocente, y haber sido víctima de una injusticia? Y aun cuando se fuese culpable, no se puede ser castigado dos veces por un mismo delito, máxime cuando las instituciones educativas deben preocuparse por brindar oportunidades a los menores de edad, y no dedicarse a castigar y señalar a las personas de manera prejuiciosa.

Es de vital importancia, en este sentido, que las instituciones educativas del municipio de Palmira reflexionen sobre el daño psicológico que pueden llegar a hacer a sus estudiantes, de la misma manera que se preocupan por la carga académica que imprimen en la vida de los adolescentes.

Obviamente lo anterior no aplica para todos los miembros de la comunidad educativa, pues sabemos de personas y profesores que se preocupan por hacer del aula de clases un espacio agradable donde se aprende, se opina, y se construye país junto con sus estudiantes.

viernes, octubre 06, 2006

¿Es el mototaxismo un medio de transporte inseguro?



Una de las premisas sostenidas por quienes están en contra del mototaxismo en Palmira, y en toda Colombia, radica en afirmar que la moto es un medio de transporte inseguro cuando lleva su cupo al máximo, es decir, cuando dos personas llegan a movilizarse en ella, chofer y pasajero. Extraña afirmación. Puesto que la inseguridad de un medio de transporte se debe a la imprudencia y mal mantenimiento del vehículo, ya sea de dos, cuatro, o más ruedas. Pero si esto fuera cierto, si la moto no estuviese diseñada para movilizar a dos personas, entonces los esfuerzos tendrían que estar encaminados hacia las ensambladoras y fábricas que son responsables de hacer de la moto un medio de transporte para dos ocupantes. Ahora vamos a ver quién se le mide a proponer un Proyecto de Ley que obligue a los distribuidores traer motos a Colombia con un solo y pequeño asiento de uso exclusivo del chofer. Aunque no hay que asombrarse si esto llegase a suceder. En un país que cree que los “problemas de delincuencia” se solucionan prohibiendo a los hombres movilizarse como parrilleros, cualquier estupidez puede suceder para obligarnos a pagar pasaje.

¿No se podrá demandar o entutelar este tipo de decretos que nos cohíben de movilizarnos libremente, y que además atentan contra el buen nombre del género masculino al asumir que los hombres son propensos al sicariato y al robo, mientras da a entender que el género femenino no sufre de esta “propensión” y, por tanto, las mujeres sí pueden transitar libremente como parrilleras? Obviamente no se trata de establecer quién es, o puede ser, más “malo” o “mala”. Se trata es de sentido común, respeto y dignidad frente al género humano. Más aún cuando estas restricciones a la libre circulación dentro de su misma lógica descabellada han fracasado. Tal es el caso de Palmira donde los homicidios y el fenómeno delincuencial aumentaron en comparación al año anterior. ¡Hasta cuando tendremos que se repetir que la solución al problema radica en dar soluciones concretas al desempleo y brindar unas condiciones de vida digna para los colombianos! Parece ser que lo repetiremos hasta que suceda; y hasta cuando las restricciones a la libre circulación y las leyes zanahorias desaparezcan.

Por ahora sólo queda esperar que tanto mototaxistas como el gremio que vive del transporte se sienten a discutir y logren crear alternativas y estrategias para que ninguno de los dos salga perjudicado. Esta es una tarea que deben realizar ellos, puesto que los gobiernos no tienen cómo responder a este problema, sólo lo han agudizado y aplazado mientras pasan las jornadas electorales.

jueves, octubre 05, 2006

Corrupción en la Casa de la Cultura “Ricardo Nieto” de Palmira. Dos años de impunidad


Introducción
En el 2004 Palmira vivió el saqueo más descarado que haya podido sufrir ente cultural alguno. La llegada del señor Horacio Ramírez Vargas a la Dirección de la Casa de la Cultura “Ricardo Nieto” de Palmira, y cuyo nombramiento estuvo a cargo del alcalde Adolfo Castro González, significó el comienzo de una política de robo continuado que puso sus ojos, toda su rapiña, sobre los dineros públicos destinados a la cultura del municipio.

Recorderis
Horacio Ramírez apareció en el escenario palmirano en el 2003 gracias a la administración del ex-alcalde Miguel Motoa Kuri que lo vinculó como asesor cultural. Y como premio a su obediencia, y buen desarrollo de su perfil avivato, en el 2004 llegó a la Dirección de la Casa de la Cultura cobijado por la administración del alcalde Adolfo Castro González.

Por tanto, es de entenderse que Horacio Ramírez es uno de tantos personajes que, más allá de ser un nombre o una persona, se convierten en fachada para el clientelismo y la politiquería corrupta que aún mantiene todo su poder en el municipio.

El saqueo
¿Cuánto se robaron del presupuesto de la Casa de la Cultura durante el 2004? El 5 de abril del año 2005 el abogado Luis Herney Rivera Perea, de la Veeduría Ciudadana “Despierta Palmira 2000”, radicó ante la Procuraduría Provincial de Santiago de Cali una denuncia cuyo análisis detallado compuesto de ocho páginas, y 19 anexos probatorios, deja en evidenciada la pérdida (el robo) de $60.458.539 del presupuesto ejecutado por la administración de la Casa de la Cultura “Ricardo Nieto” durante el 2004.

Responsables
Uno de los directos responsables de este acto de corrupción, por obvias razones, es el señor Horacio Ramírez Vargas, quien actualmente se pasea por las calles de Cali sin ningún remordimiento o preocupación jurídica. Pero hay más involucrados. Entre ellos se encuentran el alcalde Adolfo Castro González, y el Secretario General de la alcaldía José Humberto Pacheco Velasco, funcionario que desde octubre de 2004 se desempeña, además, como Director Encargado de la Casa de la Cultura. Estos dos servidores públicos del municipio de Palmira, mediante Audiencia Pública del 30 de noviembre de 2004, fueron notificados sobre algunas de las irregularidades presupuestales presentadas por la Casa de la Cultura durante el año en mención, pero como funcionarios del estado no se dignaron a tomar las acciones pertinentes para que pudiera esclarecerse lo sucedido en un tiempo prudencial. Su silencio se hizo cómplice, permisivo; omisiones que se expresan como una característica más de la corrupción.

Nada de nada
Hoy luego de casi de dos años de lo ocurrido, y pasados 18 meses (año y medio) de puesta la denuncia por el abogado Luis Herney Rivera, sólo resta decir que estamos frente a un caso más de impunidad. A la fecha no se conoce fallo alguno de la Procuraduría Provincial de Santiago de Cali. Lamentablemente esta es una de las particularidades del Estado colombiano: impunidad para los que tienen el poder dinero; castigo y vigilancia para quienes están sumidos en la pobreza.